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Slow Fashion en España: Más que una moda

Con motivo del pasado día de la tierra queremos traer a discusión el término “slow fashion”. Según cifras de Greenpeace, cada habitante de España genera 45 kg de basura textil al año y ni un 10% de esta cifra se recicla.

Mientras tanto, el mundo de la moda genera el 10% de la contaminación mundial cada año. Y aunque se puede ver este impacto de manera inmediata en los lugares donde se produce esta ropa en masa, no nos confiemos, estos residuos también dañan los ecosistemas europeos, glaciales, etc.

Conscientes del daño ecológico que hacemos con el “fast fashion”, el “Slow fashion” o moda lenta, es una nueva tendencia que viene para quedarse.

Además de pequeños comercios, grandes empresas también están apostado por este camino, decididos a ser parte de la solución.

¿Qué es slow fashion?

Sabemos que lo más probable es que ya sepas el significado de slow fashion, pero queremos resumirlo de una forma que tal vez tu madre o tu abuelo recuerden:

El Slow Fashion es simplemente volver a los métodos de producción y consumo de hace unas cuantas décadas.

Seguramente escuchaste relatos de generaciones atrás de cómo un par de zapatos les duraban por años. O de cómo los niños heredaban la ropa de sus hermanos.

Incluso cómo los manteles de la bisabuela siguen intactos en la mesa familiar cuando hay una celebración.

Esto se debe a que los métodos de producción estaban enfocados en crear artículos de calidad, que duraran muchísimo tiempo, a la vez que tuvieran belleza y elegancia para que siempre se vieran como nuevos.

Obsolescencia programada

Y entonces, en la década de 1930, se comenzó a utilizar el concepto de obsolescencia programada. Es decir, crear nuevos productos para que duren un corto periodo de tiempo de forma deliberada.

No porque no se puedan hacer de mejor calidad, no porque incluso sean más baratos, sino simplemente para que los consumidores tengamos que pagar por un reemplazo en poco tiempo.

Y para los años 70s el mundo de la moda había encontrado otra manera más de presionar para que los clientes consumieran más: la obsolescencia por moda.

No se puede juzgar al pasado con los estándares de hoy y en aquel entonces no había una consciencia ecológica ni una necesidad imperante por detener el cambio climático.

Pero hoy nos encontramos en una situación totalmente diferente que hace 60 años, así que, si antes supimos comprar con sabiduría, buscando buenos materiales, que duraran mucho tiempo y cubrieran nuestras necesidades, hoy podemos volver a hacerlo.

Aunque el precio pueda parecer un factor que determine que compremos “fast fashion”, la verdad es que simplemente tienes que mirarlo con otro punto de vista.  

Seguramente gastas más en comprar cada mes ropa de producción en masa a comprar moda slow fashion una vez cada 6 meses. Además del costo ambiental, del que cada vez tenemos que ser más conscientes.

Como cualquier cambio seguramente costará, pero la recompensa es muy grande. Y cada vez son más las marcas que ofrecemos una alternativa con la cual no tengas que comprometer belleza, estilo, durabilidad y sostenibilidad.

En Ponle Corazón Shop te traemos artículos hechos a mano de forma sostenible, siempre pensando en su uso a largo plazo y en un belleza y singularidad.

¿Te animas?

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