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Redes sociales: Cómo influyen en tu autoestima

Las redes sociales, como todas las herramientas tecnológicas, no son inherentemente buenas o malas. Es el uso que les damos es lo que las hace útiles o problemáticas.

Nos conectan, nos ayudan en nuestro trabajo, nos proveen de infinitos conocimientos y de muchísimas fotos de bebés con perritos, que son lo máximo.

Sin embargo, también tienen una connotación negativa que, según cientos de estudios científicos, están provocando graves daños mentales, depresión y adicciones.

Zoom, filtros, selfies y estándares imposibles.

El año pasado la cuarentena nos obligó a relacionarnos aún más a través de redes sociales.

Empezamos a tener miles de juntas en Zoom y además a tener videoconferencias con nuestros amigos y familiares durante horas y horas.

Esto provocó que nos vemos en acción, hablando, riendo y llorando, observando cada gesto que hacemos. Y esto nos dio una ansiedad terrorífica.

Los humanos durante miles de años ni siquiera tuvimos espejos para vernos, mucho menos estamos preparados para hacerlo durante horas y horas.

Encima, nuestras cámaras frontales del ordenador tienden a distorsionar nuestro rostro, así que nos vemos “raros” y nos gustamos aún menos.

Lo mismo sucede con los filtros de las diferentes redes sociales, apps y las selfies. Estamos todo el tiempo tomándonos fotos, viéndonos en ángulos que jamás habíamos visto y además retocándonos con filtros que nos hacen bellos más allá de lo humanamente posible.

Y ahora estamos con la autoestima por los suelos. Buscándonos defectos donde no los hay y obsesionadas (si es posible) aún más por nimiedades que nadie nota más que nosotras mismas.

Es una enfermedad a la que le han puesto el término de Dismorfia de Zoom. Los cirujanos plásticos están abarrotados de personas que se piensan como feas, poco atractivas, cuando en realidad son perfectas y esos “retoques” nunca serán suficientes, porque el verdadero problema está en nuestra autoestima destruida por la tecnología.

El gran problema de las redes sociales: Adolescentes y niños

Si para los adultos las redes sociales tienen un gran impacto en su autoestima no podemos comenzar a dimensionar el peso que tienen en nuestros pequeños.

A menudo me encuentro dando gracias al destino de haber nacido antes de toda esta revolución. De niña mi preocupación más grande sobre mi cuerpo era si mi mamá me iba a regañar por volver a casa con las rodillas raspadas.

Y es un alivio saber que a los 13 años, el día de mi peor espinilla en la nariz, no tuve la oportunidad de verme en 500 selfies y después del shock inicial en el espejo del baño, lo olvidé por completo durante las horas de cole.

Pero con las redes sociales todo esto ha cambiado. Según estudios en Estados Unidos, en 2017, más de 250 mil adolescentes entre 13 y 17 años recurrieron a la cirugía plástica, un desafortunado record para ese país.

Además del bullying sufrido para todos aquellos no encajan con las normas y estándares de belleza imposibles de cumplir.

Estamos ante un verdadero problema mental. Sabemos que los niños comienzan a sufrir depresión y ansiedad cada vez más pequeños. Y es conocido que las redes sociales y la presión que conllevan son un factor crucial en estas cifras.

Soluciones para llevar mejor las redes sociales

Lo primero que debemos de hacer es regular el uso de nuestros móviles y otros dispositivos. Y me refiero no sólo al de los niños de casa, sino al nuestro propio.

Los niños imitan lo que ven, y si nosotras nos tiramos 5 horas dando vueltas a Instagram a ellos les parecerá normal.

Busquemos momentos para realizar otras actividades en vez de machacarnos con la vida feliz (e irreal) de Facebook.

Podemos utilizar este tiempo para hablar con nuestros hijos y explicarles que, como cualquier revista, todo lo que vemos en las redes sociales está trucado, photoshopeado y ni esas modelos se salvan de las imperfecciones que, después de todo, son las que nos hacen únicos.

Y aprovechemos estas charlas para internalizar estos conceptos en nosotras mismas. Predicar con el ejemplo.

Si nuestros hijos nos ven contentas con quienes somos, si buscando mejorar, pero sin dejar de vivir en pos de una cara sin poros, un cuerpo perfecto y una vida eternamente feliz que simplemente no existe, tendrán un ejemplo a seguir, de carne y hueso y los llevará a vivir más genuinamente.

Como dije al principio, las redes sociales no son inherentemente malas ni buenas, en nosotros está sacarles el mayor provecho y conectar de verdad, no causarnos un problema de autoestima con estándares que simplemente no son ciertos.

En Ponle Corazón Shop queremos que la revolución sea amarnos a nosotras mismas tal y cómo somos y creemos que todos los cuerpos merecen tener ropa y complementos que les gusten y les favorezcan.

Por eso traemos ropa en todas las tallas. Sabemos lo desalentador que es no encontrar ropa para tu cuerpo y cómo esto afecta negativamente a la autoestima, siendo una forma de discriminación.

En nuestra página encontrarás algo para ti.

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